Capacidad usable: por qué nunca da la cuenta de la servilleta
Entre el número que figura en la caja del disco y el espacio que vas a ver en el df hay tres descuentos encadenados. El primero es la unidad: los fabricantes venden en TB decimales y el sistema reporta TiB binarios, un 9,1% de diferencia que no se recupera con nada. El segundo es la paridad o el espejo, que es el precio de la redundancia. El tercero, en ZFS, es el overhead del propio sistema de archivos: la reserva del 3,2%, los metadatos y, en RAID-Z, el padding de cada asignación. La calculadora los aplica en ese orden y te muestra cada paso, así sabés dónde se fue cada terabyte.
IOPS: dónde pega cada nivel
La capacidad se calcula fácil; el rendimiento es lo que decide si el arreglo sirve. En lectura secuencial casi todos los niveles escalan bien. El problema está en la escritura aleatoria: RAID 5 paga cuatro operaciones físicas por cada escritura lógica (leer dato, leer paridad, escribir dato, escribir paridad) y RAID 6 paga seis. Los mirrors pagan dos. En ZFS, cada vdev de RAID-Z rinde en IOPS como un solo disco, porque cada bloque se reparte entre todos sus discos: ocho discos en un raidz2 dan la capacidad de seis pero el IOPS de uno. Ocho discos en cuatro vdevs espejados dan la capacidad de cuatro y el IOPS de cuatro. Esa es la decisión real que hay que tomar.
El rebuild es el momento peligroso
Un arreglo degradado no está roto, está en cuenta regresiva. Mientras reconstruye, todos los discos sobrevivientes leen a fondo durante horas o días: es el momento de mayor estrés de su vida útil y el momento en que un segundo fallo te deja sin datos. La calculadora estima cuánto dura la reconstrucción con el caudal que le indiques y, con la tasa de error de lectura del disco, qué probabilidad hay de toparse con un sector ilegible en el camino. El resilver de ZFS tiene una ventaja: copia sólo los bloques usados, así que en un pool medio vacío tarda bastante menos que un RAID por hardware, que reconstruye el disco entero sí o sí.