"Tenemos backup" y "podemos restaurar" son dos afirmaciones distintas. La primera se sabe. La segunda se prueba.
Cosas que descubrimos, siempre en el peor momento, cuando alguien intenta restaurar por primera vez:
- El backup corría, pero hacía ocho meses que excluía la carpeta donde estaban los datos importantes, por un cambio que nadie revisó.
- La copia estaba completa, pero restaurar 2 TB por el enlace que tenían tardaba cuatro días.
- Los archivos volvieron, pero faltaba la clave de cifrado del respaldo, que estaba guardada en el servidor cifrado.
- Se restauró el sistema, pero no la base de datos, porque necesitaba un procedimiento distinto que nadie había ejecutado nunca.
- Todo volvió bien, salvo que nadie sabía en qué orden levantar los servicios y el sistema no arrancaba.
Ninguno de esos problemas se detecta mirando el panel del software de backup. Todos se detectan en una prueba de restauración.
Una vez por trimestre, elegí un servidor, levantalo en un entorno aislado desde el respaldo, verificá que la aplicación funcione y anotá cuánto tardaste. Ese número es tu tiempo real de recuperación.
Lo demás es fe.
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