En planta hay equipos que no se pueden apagar, que corren software que el fabricante dejó de actualizar hace años y que están conectados a la misma red donde alguien abre el correo.
Es una combinación peligrosa. Y es común, porque la red industrial se fue conectando de a poco: primero para ver una estadística, después para que el proveedor pudiera dar soporte remoto, después porque hacía falta un dato en el sistema de gestión.
Lo particular del entorno industrial es que las reglas conocidas no aplican igual. No se puede reiniciar para instalar un parche. No se puede poner un agente en un PLC. Y una interrupción no significa "no puedo trabajar": puede significar producto perdido o riesgo físico.
Por eso el enfoque es distinto:
- Separación real entre red industrial y red administrativa, con una zona intermedia controlada. Nada pasa directo.
- Inventario de todo lo que hay en planta, incluidos los equipos que dejó un proveedor y nadie registró
- Acceso remoto de proveedores controlado, temporal y auditado. No permanente.
- Monitoreo pasivo, que observa el tráfico sin interferir con los procesos
- Backup de configuraciones y programas de los controladores, probado
- Plan de respuesta escrito con la gente de producción, no solo con sistemas
La pregunta que ordena todo: si mañana se cifra la red administrativa, ¿la planta sigue produciendo?
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