"Está en la nube, entonces está respaldado."
Es uno de los malentendidos más caros que hay, y está escrito en la letra chica de todos los contratos: se llama modelo de responsabilidad compartida.
El proveedor garantiza que la plataforma funcione, que los datos no se pierdan por una falla de su hardware y que haya redundancia entre sus centros de datos. Eso es todo.
Lo que sigue siendo tuyo:
→ Si un usuario borra una carpeta y nadie se da cuenta en 30 días, no vuelve.
→ Si una cuenta comprometida borra correo o archivos, el proveedor lo replica fielmente.
→ Si alguien se va de la empresa y se cierra su licencia, su contenido se elimina.
→ Si un ransomware cifra archivos sincronizados, la nube sincroniza los archivos cifrados.
→ La retención por defecto es corta y suele alcanzar solo para accidentes recientes.
Por eso existe una categoría entera de productos de backup para Microsoft 365 y Google Workspace. No es que la nube sea insegura: es que backup y alta disponibilidad son dos cosas distintas, y el proveedor solo te da la segunda.
Redundancia te protege de que se rompa un disco. Backup te protege de que alguien se equivoque.
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