"El sistema anda lento."
Es el reclamo más frecuente y el más difícil de atender, porque no dice nada. ¿Lento para quién? ¿Desde cuándo? ¿Siempre o a las 9 de la mañana? ¿Todo el sistema o una pantalla?
Sin datos, lo que suele pasar es que alguien compra más memoria. A veces mejora. Muchas veces no, porque el cuello de botella estaba en otro lado.
Cómo se diagnostica en serio:
- Definir la unidad de medida real: cuánto tarda hoy la operación que molesta, cronómetro en mano
- Mirar las cuatro capas por separado: puesto de trabajo, red, servidor y aplicación
- Revisar el histórico. Si hay monitoreo, se ve exactamente cuándo empezó y con qué coincidió.
- Buscar el patrón: ¿pasa en el horario de backup? ¿cuando entra el turno completo? ¿solo en la sucursal remota?
- Medir de nuevo después de cada cambio. Un cambio por vez.
En nuestra experiencia, el orden de causas más habitual es: consultas de base de datos sin índice, disco saturado, un enlace que se satura en horario pico y, recién después, memoria o CPU.
La regla es una sola: sin línea de base no hay diagnóstico, hay opinión.
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