“No sabíamos que ese servidor existía.”
"No sabíamos que ese servidor existía."
Lo escuchamos seguido. Aparece una máquina virtual encendida hace años, sin actualizar, corriendo un sistema que se dejó de usar en 2021 pero que nadie apagó por las dudas.
No se puede proteger lo que no se sabe que existe. Por eso el primer entregable de cualquier trabajo serio de seguridad no es un firewall: es un inventario.
Qué tiene que incluir:
→ Servidores físicos y virtuales, con su función y responsable
→ Puestos de trabajo y notebooks, incluidas las personales que se usan para trabajar
→ Equipos de red, cámaras, controles de acceso, impresoras
→ Servicios en la nube contratados por cada área, no solo por sistemas
→ Dominios, certificados, casillas de correo
→ Accesos de proveedores externos
Ese documento cambia las conversaciones. Deja de discutirse "cuánto invertimos en seguridad" en abstracto y empieza a discutirse qué se protege, qué se apaga y qué se migra. Además casi siempre paga su costo solo: aparecen licencias que se pagan y no se usan, y servidores que consumen energía sin servir a nadie.
¿Tenés uno actualizado?