El sistema que compraste no entiende tu proceso
Comprás un sistema de gestión. En la demo se ve impecable. A los tres meses tu equipo maneja cuatro planillas de Excel "para las cosas que el sistema no hace".
Ese es el costo real del software enlatado: no es la licencia, es el trabajo manual que aparece alrededor.
Pasa porque el producto fue diseñado para un proceso promedio, y vos no operás como el promedio. Tenés una certificación de obra, un circuito de aprobación, una lógica de comisiones o un control de calidad que es exactamente lo que te diferencia de tu competencia. Y es justo eso lo que el sistema no contempla.
Ahí hay dos caminos honestos:
- Adaptar tu proceso al software. Sirve cuando tu proceso no es un diferencial, solo es "como siempre se hizo".
- Desarrollar a medida la parte que sí es tu diferencial, e integrarla con lo que ya tenés.
Lo que no funciona es el tercer camino, el que todos terminan tomando por default: dejar que el equipo tape el hueco a mano, todos los días, para siempre.
¿Cuántas planillas paralelas hay hoy en tu empresa?