“Acá no hay nada para robar”
"Somos una empresa chica, ¿quién nos va a atacar?"
Es la frase que más escuchamos. Y parte de un malentendido: la mayoría de los ataques no eligen a nadie.
Funciona así. Un bot escanea rangos enteros de direcciones IP buscando puertos abiertos: RDP, VPN sin actualizar, cámaras, routers con firmware de 2019. Cuando encuentra uno, prueba credenciales filtradas de otras brechas. Si entra, vende el acceso. Otro grupo lo compra y despliega el ransomware.
En ningún momento de esa cadena alguien miró tu facturación para decidir si valías la pena.
Y sí tenés algo de valor, aunque no lo veas así:
→ La base de datos de tus clientes
→ El acceso a tu homebanking
→ Tu cuenta de mail, para escribirle a tus clientes haciéndose pasar por vos
→ Tu operación detenida, que es exactamente lo que te obliga a pagar
Ser chico no te hace invisible. Te hace más fácil.